Respetando los ritmos de aprendizaje

Ser paciente

La palabra paciencia. Hoy os quiero hablar de esta bonita y olvidada palabra. ¿Qué os sugiere? ¿Y si decimos paciencia y niños? Pues bien, a mí me sugiere respeto. Y ahora os explicaré porqué.

En la mayoría de los casos en que oigo hablar de paciencia y niños, es para hablar de la poca paciencia que los padres consiguen tener ante pataletas y rabietas de los pequeños. Pero como la única forma de no enfadarse y no perder los nervios ante ciertas situaciones. ¿Pero tener paciencia es realmente esto? Es no enfadarse o perder los nervios por el simple hecho de no pasar ambos, niño y adulto, una situación frustrante porque ninguno consigue lo que quiere?

Pues bien, la experiencia me ha enseñado que la paciencia es mucho más que esto.  La paciencia es respeto. Cada persona, niño como adulto, independientemente de la edad y sus necesidades e intereses, tiene un ritmo de aprendizaje. Y además tiene capacidades, muchas. Unas capacidades en muchos casos coartadas por la falta de paciencia de profesores, padres, educadores, adultos…  La sociedad frenética en la que nos movemos no ayuda a la calma, la lentitud, la pausa. Solo pide rapidez e inmediatez. Y el aprendizaje requiere tiempo. Un tiempo que negamos y que como consecuencia, tras la ausencia de resultados en el aprendizaje, acusamos a la falta o dificultad de tal o cual capacidad.

Sin embargo, si algo me han enseñado niños y mayores, es que son capaces. Son capaces de mucho más de lo que damos por hecho. Sin embargo, nuestra impaciencia consigue que les demos las respuestas hechas y no les permitamos pensar.  Por eso, tener paciencia no es  que no nos saquen de quicio,  es ser conscientes del proceso de aprendizaje en el que el niño se encuentra  (ya sea en el cole resolviendo una operación matemática o en casa aprendiendo a vestirse, comer solo, etc.) y  darle tiempo para que piense, que busque la respuesta.

Es decir, respetar su ritmo, el tiempo que él necesita. Si le damos este tiempo  y somos pacientes, ellos son capaces. Logramos así un aprendizajes significativos y una mayor autoestima ya que ven que sí saben hacerlo.

Respetemos verdaderamente el tiempo que cada niño necesita para hacer las cosas, respetemos su ritmo de aprendizaje. Seamos realmente pacientes!

Acerca de Indi

Pedagoga y Educadora Social. Especialista en Educación Infantil, Pedagogía Familiar, Estimulación temprana y aprendizaje a través del juego.

Publicado el 17 febrero, 2014 en Colegio, Educación y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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