El número de juguetes, clave en los tratamientos del Autismo

El autismo es un gran desconocido en nuestra sociedad, aunque cada vez son más los especialistas que  se dedican a investigar un trastorno que está más presente de lo que muchos creemos. Cuando se habla de autismo, nos referimos a un conjunto de alteraciones semejantes, pero cuya manifestación varía mucho en grado y forma de unas personas a otras. Sabemos  que no es una enfermedad, sino un trastorno (Trastorno del Espectro Autista – TEA) que dura toda la vida. Empezamos a conocer algunos factores genéticos  relevantes y hemos aprendido que no hay incapacidad o ausencia de relación  sino “dificultades” para comunicarse.

Wendy Stone, directora del Centro de Autismo de la Universidad de Washington comenta que los padres habitualmente detectan los síntomas de autismo en sus hijos cuando éstos alcanzan los 17 o 18 meses. A esta edad los principales signos que nos podemos encontrar son un menor uso de gestos y expresiones faciales en su comunicación, y una menor propensión a iniciar intercambios sociales y protodeclarativos, como por ejemplo señalar algo que les interese, en comparación con otros niños de su misma edad.

Un estudio publicado este año en la ‘Journal of Child Psychology and Psychiatry’, ha intentado determinar cómo influye en la comunicación de niños con autismo el hecho de que las intervenciones se  realicen guiadas por los padres o de forma grupal. Sesenta y dos niños menores de 2 años (51 niños y 11 niñas) que cumplían los criterios de los Trastornos del Espectro Autista (TEA), participaron en el estudio junto con sus padres. Los investigadores midieron la línea base de las habilidades iniciales de los niños en el ámbito social y comunicativo, durante una fase que denominamos pre-test en la que los padres y sus hijos jugaban con diferentes juguetes y leían libros mientras los investigadores observaban. Posteriormente se asignaba a los niños de forma aleatoria: o bien al programa ‘Hanen’s More Than Words’, o bien a las condiciones del tratamiento en el grupo control. La intención del primero de ellos es la de estimular la comunicación madura, el desarrollo del lenguaje y las habilidades sociales. Los padres del grupo de tratamiento control, en cambio, aprendieron estrategias para ayudar a sus hijos a comunicarse, mediante la práctica de los turnos comunicativos, la búsqueda del contacto visual y la creación, mediante el modelado, de frases sencillas desde la perspectiva del niño. Por ejemplo, cuando el niño señalaba a las galletas, el padre no debía simplemente alcanzarle la comida, sino que debía agacharse hasta situarse a la altura de los ojos del niño y decir, dirigiéndose a él: «Quiero galletas».

Para sorpresa de los investigadores, la intervención en una u otra intervención no fue lo que marcó la diferencia en las habilidades comunicativas de los niños cuando se comparó el grupo de 32 niños tratados en el programa con el grupo de 30 niños que estaban en el grupo de control. Pero lo que sí encontraron fue que la investigación ayudó a crear una nueva categorización de los niños: aquellos que jugaban con un menor número de juguetes, durante la fase pre-test, mostraron una mejora significativa siempre y cuando recibieran el tratamiento del programa ‘Hanen’s More Than Words’. Mostraban mayores intentos de realizar contacto visual, señalar o alcanzar objetos de su interés así como de mostrarle o darle un juguete al examinador.

Una vez más vemos cómo el juego tiene múltiples beneficios, y ayuda a mejorar y desarrollar las habilidades comunicativas y sociales de los niños. Jugar supone una gran oportunidad en la que compartir momentos de atención conjunta, ya sea con sus padres o cuidadores.

A partir de esta investigación, podemos afirmar así, que el interés por los juguetes predice la efectividad de los tratamientos para niños con autismo.

Autora: Molly McElroy,  Centro de Autismo de la Universidad de Washington (Seattle) / http://www.autismodiario.org /www.autismo.org.es

Acerca de Indi

Pedagoga y Educadora Social. Especialista en Educación Infantil, Pedagogía Familiar, Estimulación temprana y aprendizaje a través del juego.

Publicado el 28 septiembre, 2011 en Trastornos del aprendizaje y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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